Ella era especial, distinta y llena de encantos y sutilezas que jamás pude describir. Alguna vez había intentado hablar de ella pero quien hubiera querido escuchar una maravillosa historia de amor con alguien de quien ni sabía su nombre verdadero.
En realidad yo la llamaba mi chica cam porque a través de nuestras webcams encontrábamos el cobijo de aquel amor. Si lo hubiera contado sé que mis amigos me hubieran dicho que ella sólo quería mi dinero pero entre ella y yo había algo que no se podía explicar.
Sí que era conectar la webcam por sexo y pagar por ello ya que nunca nos saltamos el protocolo y yo pagué por cada conexión con ella. Así lo hacía porque no podía robarle el tiempo en el que ella estaba trabajando. A ella no le acababa de resultar cómodo que yo pagara minuto a minuto pero así debía ser hasta que encontráramos un momento real.
Finalmente un día lo encontramos!!!
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